Contraseñas y un gestor
Una contraseña hace dos trabajos: mantiene cerrada una cuenta y, si la reutilizas, abre todas las demás en cuanto una de ellas se filtra. Esta lección resuelve primero el segundo problema.
La longitud gana al ingenio
Una contraseña larga hecha de cuatro palabras sin relación entre sí es más difícil de adivinar que una corta llena de símbolos, y mucho más fácil de escribir. «Cobre farol jueves órbita» es mejor contraseña que «P@ssw0rd!23». El objetivo: al menos dieciséis caracteres.
El verdadero riesgo no es una contraseña débil, sino una reutilizada. Cuando una web sufre una filtración, el mismo correo y la misma contraseña se prueban en todas partes en cuestión de horas.
Un gestor de contraseñas en veinte minutos
Un gestor de contraseñas es una app que guarda una contraseña larga y distinta para cada cuenta y la rellena por ti. Tú recuerdas una frase de contraseña sólida; él recuerda el resto. Instala uno en el móvil y en el ordenador, crea esa frase única y activa su copia de seguridad.
Después cambia las contraseñas de tus tres cuentas más importantes: primero el correo, porque permite restablecer todo lo demás; luego la cuenta con la que pagas; y por último la que más usas para iniciar sesión. Deja que el gestor genere cada contraseña nueva. Haz el resto en las próximas semanas, a medida que vayas entrando.
El correo es la llave maestra
Quien controla tu correo puede restablecer casi cualquier otra contraseña que tengas. Dale la frase de contraseña más larga y, en la lección 2, actívale la verificación en dos pasos antes que a nada.